El hombre, desde el momento en el que utilizó la primera herramienta (aquí es donde uno deja de leer por un par de minutos y recuerda la primera hora de 2001: Odisea en el espacio; y si no se ha visto, corra a hacerlo.), se ha vuelto completamente dependiente de ellas. Una vez que comenzamos a utilizar el fuego, se volvió parte indispensable, para comer, fabricar, transformar, cultivar, rezar, etc.; cada paso hacia la tecnología nos impulsa a dar otros dos pasos adelante… como una adicción, mientras más tecnología tenemos, más queremos, y más dependientes de ella nos volvemos.
Nos facilita la vida, la hace más cómoda, simple y agradable. Pero todo tiene consecuencias.
Tomemos por ejemplo uno de los campos de la tecnología que podría denominarse como el “NO CAMINAR”. ¿Se necesita un ejemplo?
Para empezar, los automóviles, aviones y trenes nos liberan de esta tarea cada vez más obsoleta. La TV existió para poder ver lugares sin tener que ir a ellos. Luego, para no tener que levantarnos del sillón a cambiar el canal de la TV, se inventó el control remoto. Luego, para no tener que ir a comprar el control remoto a la tienda, lo podemos pedir por Internet y llega a nuestra casa. Luego, para no ir a la pizzería, llamas por teléfono para que también llegue a domicilio. Espera, el teléfono está en la otra habitación… no hay problema, para no caminar hasta allá, hago la llamada desde mi celular. Ahora el problema es que soy gordo y mis arterias se están tapando… Al prender la TV con mi control remoto que compré por Internet, veo que solo necesito llamar a los Teléfonos en pantalla para ordenar una píldora adelgazadora. Por lo que tomo mi celular que esta a un lado de la caja de pizza vacía y la pido a domicilio.
Aunque a momentos la tecnología nos pueda llegar a amenazar, siempre encontraremos otra respuesta tecnológica al mismo problema.
lunes, 11 de mayo de 2009
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