Mucho se habla del ciberespacio y de la informática; pero, a mi parecer, la verdadera experiencia integral de realidad virtual es la que dan los videojuegos. Tomas un rol, eres introducido a un mundo artificial, y desarrollas tu “vida” en ese entorno; un entorno en el que naces y mueres (las dos actividades más humanas que hay).
Aunque experiencia no es, de ninguna manera, una extensión de los sentimientos, pero sí de la mente. El niño que juega Grand Thef Auto, probablemente nunca ha visto una prostituta en la vida, pero el día que la vea en la calle mientras viaja con sus padres, ya no tendrá que preguntarles que hace esa señora en la esquina a tan altas horas de la noche con ropa tan extravagante, él, si bien no sabe que presta sus servicios sexuales; sí sabe que se sube a tu coche a cambio de dinero.
El videojuego se convierte en un nuevo lugar de experimentación, un nuevo campo de practicas, en donde la prueba y el error no siempre van ligados a consecuencias mortales; facilitando la labor del usuario para conocer el universo que le rodea; mismo, que la mayoría de las ocasiones, está basado en la realidad. Sin embargo uno tiene el control de lo que pasa; si bien no de la totalidad del juego, sí de las acciones de uno o varios personajes, dotándolos de poder semejante al de Dios, en donde podemos ver más allá de lo que nuestro personaje puede. En donde creamos mundos a “nuestra imagen y semejanza”, y donde nosotros (hablando como programadores) tenemos el don de crear el todo de la nada.
Cada vez los videojuegos son más realistas, desde los universos presentados frente a nosotros, como las interfaces de interacción que simulan o capturan nuestros movimientos. El hecho de que haya dispositivos que nos permiten hacer sentir a otras personas acciones realizadas a miles de kilómetros de ahí; nos cuestiona sobre nuestra capacidad de percibir la realidad tradicional. Si los pilotos, al cursar horas vuelo en los simuladores, les toman las horas como verdaderas. No faltará mucho para que las “horas escuela” también se puedan dar dentro de simuladores, y que todo el conocimiento podamos experimentarlo de manera empírica a través de estos videojuegos de realidad virtual. Entonces, si esa realidad no es real… ¿por qué aprendemos cosas tangibles de ella?
miércoles, 13 de mayo de 2009
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